En Barcelona no faltan maneras de desconectar: un paseo por el frente marítimo, una comida sin prisas, un baño en la playa del Bogatell. Aun así, cada vez más gente que vive y trabaja aquí añade a su rutina algo mucho más antiguo: la sauna seguida de agua fría. La terapia de contraste, como se suele llamar a esta alternancia de calor y frío, bebe de las tradiciones de baño finlandesas, turcas, japonesas y romanas.

Qué es exactamente la terapia de contraste

La idea es sencilla: pasas un rato en un lugar caliente, normalmente una sauna, te enfrías rápido con un baño de agua fría, una ducha fría o el mar, y descansas antes de repetir. La sauna finlandesa tradicional es de calor seco, con golpes de vapor al echar agua sobre las piedras, y suele estar entre 70 y 100 grados. El baño frío, lo que en inglés llaman cold plunge, suele rondar los 10 a 15 grados. Mucha gente describe la sensación posterior como una mezcla de calma y lucidez.

Lo que puede hacer y lo que no

La investigación sobre la sauna y el agua fría avanza, pero muchos estudios son pequeños u observacionales, y los resultados varían de una persona a otra. Con prudencia, se puede decir lo siguiente:

  • Mucha gente nota que la sauna le ayuda a relajarse y a dormir mejor.
  • El agua fría puede aliviar la sensación de agujetas tras un esfuerzo intenso, al menos a corto plazo.
  • Algunos estudios observacionales a largo plazo relacionan el uso habitual de la sauna con la salud cardiovascular, aunque relación no significa causa.
  • El propio ritual, sin móvil, regala a muchas personas un rato de silencio poco habitual.

Lo que no puede hacer importa igual. La sauna no «depura» el cuerpo: de eso ya se encargan el hígado y los riñones. Al sudar pierdes agua, no grasa, y el baño frío no cura nada. Algunos estudios sugieren además que el agua helada justo después de entrenar fuerza podría frenar parte de las adaptaciones musculares; si tu prioridad es ganar fuerza, reserva el frío para otros días o deja pasar unas horas.

Cómo hacer una sesión

No hay un único método correcto, pero esta pauta suave es de las más extendidas:

  • Dúchate antes y sécate bien: sudarás de forma más uniforme y la sauna seguirá limpia.
  • Quédate en la sauna entre 8 y 15 minutos, o menos si estás empezando.
  • Enfríate con una ducha o un baño frío de entre 30 segundos y dos o tres minutos, respirando despacio por la nariz.
  • Descansa de 5 a 10 minutos y bebe un poco de agua.
  • Repite dos o tres rondas.

Hazle más caso a tu cuerpo que al reloj. Sentir calor, tener la piel enrojecida y estar a gusto es normal; notar mareo, náuseas o aturdimiento es la señal para salir, enfriarte poco a poco y sentarte. En el frío, los primeros segundos son los más duros, y respirar de forma lenta y regular ayuda.

Una nota sobre seguridad

La sauna y el agua fría son seguras para la mayoría de los adultos sanos, pero exigen un esfuerzo real al corazón y a la circulación. Si tienes alguna afección cardíaca, la tensión alta o baja, estás embarazada o tomas medicación que afecte al pulso o a la tensión, consulta antes con tu médico. Evita el alcohol antes y durante la sesión, porque aumenta el riesgo de deshidratación y desmayo. No te duermas nunca en la sauna y, si algo no va bien, para. Ante la duda, pregunta a un médico.

Cómo encajarlo en tu semana

Como casi todos los buenos hábitos, la terapia de contraste funciona mejor cuando es regular y no se convierte en un acontecimiento. Para la mayoría bastan dos o tres sesiones por semana, y en un día complicado una sola ronda también cuenta. Algunas formas de convertirlo en costumbre:

  • Después de entrenar, con un frío breve si acabas de hacer pesas.
  • Al salir del trabajo, cuando el calor ayuda a desconectar antes de cenar.
  • Antes de empezar la jornada, cuando un baño frío corto deja a mucha gente más despierta.
  • En un día de descanso, con una sesión más pausada y tiempo para charlar.

Calor y frío en clima mediterráneo

Puede parecer extraño buscar una sauna en una ciudad donde, en verano, las noches apenas refrescan. En la práctica, el clima de Barcelona cambia la forma de usar el calor y el frío, no las ganas de hacerlo. En los meses de bochorno, de junio a septiembre, mucha gente se inclina por el frío: rondas de sauna más cortas y enfriamientos más largos. Más o menos de noviembre a marzo, la sauna es una forma agradable de entrar en calor.

Hay quien convierte un baño invernal en el Mediterráneo en su parte fría. Puede ser una maravilla, pero el mar es menos previsible que una piscina de agua fría: ve acompañado, no te alejes de la orilla y ten cuidado al pasar directamente de un calor intenso al mar. En los meses de calor, presta más atención a la hidratación.

La recuperación como parte del día a día

Parte del atractivo de la terapia de contraste es lo poco que pide: algo de calor, algo de frío y un poco de tiempo. Se disfruta más cuando está cerca de donde ya vives, trabajas o entrenas, porque así forma parte de la semana y no es un capricho ocasional. Esa es la idea detrás de Poblenou Club, un club de socios que se está desarrollando en el 22@ y en el que están previstas una sauna y una piscina de agua fría junto a un gimnasio, espacios de trabajo y tratamientos con reserva, como masajes o fisioterapia. Lo hagas donde lo hagas, empieza con calma, sé constante y deja que sea una pausa, no una competición.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que estar en la sauna?

La mayoría de la gente está entre 8 y 15 minutos por ronda, y quienes empiezan suelen quedarse entre 5 y 10. Sal antes si notas mareo o malestar.

¿Qué va primero, la sauna o el agua fría?

La terapia de contraste suele empezar por el calor y pasar después al frío, repitiéndolo dos o tres veces. Mucha gente termina con frío para sentirse más despierta, o con un rato de descanso si quiere relajarse.

¿A qué temperatura debe estar un baño de agua fría?

Para la mayoría, el agua a unos 10 o 15 grados ya está bastante fría. Más frío no significa necesariamente mejor, sobre todo al principio.

¿Es bueno ir a la sauna después del gimnasio?

Mucha gente lo hace, siempre que beba agua y se enfríe con calma. Si tu objetivo principal es ganar fuerza o masa muscular, plantéate separar los baños fríos de los entrenamientos de fuerza.